sábado, 30 de enero de 2016

EL ASESINATO DE MARIANO ASER


En plena guerra cantonal el 3 de agosto de 1873 fue un día aciago para Valencia. Comenzó la jornada con el disparo de una bomba que si hasta días anteriores se habían reducido a la zona de las Torres de Cuarte, el fuego de artillería se extendió rápidamente por la ciudad de la que habían huido muchas de sus familias, quedando Valencia muy dañada por las granadas y munición de los cañones Krupp, emplazados en las torres de Cuarte y Serranos y frente al presidio de San Agustin, produciendo gran estruendo. Una de las bombas cayó en la plaza de la Virgen, lo que motivó la salida de los fieles congregados en la Basílica con gran precipitación, al tiempo que el poblado de Campanar se vio sitiado por las tropas del brigadier Villacampa.

El comportamiento de los insurrectos tuvo su peor episodio por el asesinato de Mariano Aser, una de las personas más influyentes del partido federal. Concejal del Ayuntamiento y capitán de la "compañía de tiradores veteranos", se vio involucrado aquel día en el incumplimiento de una comunicación de la Comisión de Guerra que ordenaba se ubicaran en lugar diferente al que les era habitual, junto al Banco de España. Sin embargo, veinticuatro de los tiradores aceptaron la instrucción y se fueron al punto destinado que no era otro que la expuerta de San Vicente. Ante aquella escisión, Mariano Aser disolvió la compañía, dando libertad a sus integrantes para que adoptaran cada uno la decisión que les pareciera.

El concejal informó a la Junta de los hechos y emprendió el camino a su casa del Cabanyal. Pero aún en la calle del Mar, un grupo de voluntarios empezó a increparle por lo que entendían su huida, y ante el alboroto que se produjo sonaron unos disparos con el resultado de un muerto; Mariano Aser, herido de una balazo en la frente, fue conducido a la Ciudadela con la intención de curarle, mientras otra facción enfurecida pedía su muerte.

Y pese a que tuvo sus partidarios, los sres. LLuch y Masó que intentaron salvarle, pudieron más sus enemigos que atándole con una soga y ya en la Ciudadela, bajo el asta de la bandera, procedieron a fusilarle con seis tiros en la cabeza y por la espalda. Un vil asesinato el de Mariano Aser, a manos de los republicanos, después de haber dedicado gran parte de su actividad a favor de la República.

La Cruz Roja intervino a favor del hijo del concejal, también detenido, decidido a morir junto a su padre. 

Los horrores del aquel día aumentaron en el anochecer, y a las veintitrés horas con el apagado del alumbrado público, continuó el bombardeo en una ciudad sumida en las tinieblas.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...