sábado, 3 de octubre de 2015

LA INAUGURACIÓN DEL OLYMPIA


Se va a cumplir muy pronto, en noviembre, un siglo desde la inauguración del Teatro Olympia. Muy pocos meses después de su estreno, enmarcando un redactor de la época el "progreso industrial de Valencia", lo citaba como uno de los más importantes acontecimientos de la ciudad. Con gran alarde arquitectónico, abundaba el cronista, su creador el Sr. Rodriguez, "reunía las galanuras del más puro estilo".

Destacaba el importante desnivel del patio de butacas, "a la manera de los teatros extranjeros" y la suntuosidad de sus palcos con una espléndida ornamentación. Mencionaba su iluminación, con sus adelantos técnicos, profusa y que da un aspecto brillantísimo a la sala. En su vestíbulo y como señal de modernidad,  unas vitrinas anuncian productos industriales.

Igualmente las pinturas, muy notables, brillan por su ejecución finamente acabada, en especial las de algunos frisos y las de escenas valencianas que decoran la escalera que, al centro y entrada a la sala, da también acceso al bar instalado en el sótano con mucho esmero.

Y como otra innovación, menciona la de las señoritas acomodadoras, muy bien acogidas por el público en una noche inaugural con puesta en escena de la famosa ópera cómica de Rosini,  Il barbieri di Siviglia, dirigida por el barítono Stracciari, e interpretada por los inminentes artistas Graziella Pareto, el tenor Giergenshy, el bajo Torres de Luna y el maestro Panizza.

Correspondió a la noche de una brillante inauguración,  a la que acudió lo más selecto de la sociedad valenciana.

Entre los espectáculos ya ofrecidos ha captado la atención el del Kinemacolor, un cine en colores que ha llenado la sala en sus diferentes sesiones.

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