lunes, 22 de junio de 2015

Y LAS CALLES SE LLENARON DE AUTOBUSES.

Archivo Rafael Solaz - Calle Játiva

1932 Ca. - Y Valencia se llenó de autobuses a los pueblos. Desaparecieron las diligencias y tartanas.  Muchas líneas de nueva creación y otras por fusión de los tartaneros. Nadie pensaba en locales, ¡qué mejor que las calles para estacionar, recibir o despedir a los viajeros!. 

Hubo calles emblemáticas por el estacionamiento de los autobuses. La  más, fue la calle Játiva, en ambas aceras, filas de autobuses llenaban la calle. Gentes que viajaban con multitud de objetos, redondas cestas con asa, con blanca tela, tapada y cosidas, para resguardar su interior, maletas liadas con cuerdas, cestos donde en su interior también viajaba algún animal vivo, gallo, conejo o pato.


Los autobuses de Onteniente, La Gandiense, o los de Alcoy, toda una aventura, para tan pocos kilómetros, en los cuarenta meterse por la sierra era peligroso; aquellos interminables viajes a Alcoy con parada en Gabarda, el Bar de la Masera la madre de los famosos Galvis, se llenaba de hambrientos viajeros, se amontonaba en la barra del bar, para comerse un bocadillo de blanca y humeante tortilla. 

Y la calle Játiva se quedó pequeña, y en otros lugares también se  estacionaron los autobuses, Junto a las Torres de Cuarte los de Godelleta y Turís;  a la sombra de la Torres de Serranos, los autobuses de la zona Norte de Valencia, La Saguntina, Autobuses Puzol, La Valldeuxense, La Segorbina, o los de Abuixech y Masalfasar, la Hispano Chelvana en los antiguos solares de la Misericordia. 

En Convento de San Francisco, La Unión de Benisa. Quedan ya pocos autobuses, que estacionen en las calles, los metieron todos en sus estaciones, recogidos, y desaparecieron las pintorescas escenas, callejeras, para bien o para mal, mejor para bien.

Texto: Germán Gómez   

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