viernes, 5 de junio de 2015

LA CASA DE LA ALMOINA

plaza de la almoina

1870 - Plaza de la Almoina, el sol en lo alto.  Carros a la espera de su servicio. La foto con las arrugas de los años y el desconchado en las paredes con su puerta de trazado gótico, nos sugiere una actividad insospechada pero con seguridad tranquila y apacible.

La casa de la Almoina (significado de limosna en Lengua Valenciana) tiene su antecedente en el siglo XIII cuando se daba manutención a los pobres. Dio su nombre a la plaza, mientras guardaba bajo sus cimientos la riqueza fundacional de la ciudad.

Un muchacho descansa sentado en el carro y observa al fotógrafo de J. Laurent quien  recorriendo la geografía española había captado plazas y costumbres, monumentos e indumentarias, cual rico legado profesional.

Es en 1303 cuando el Obispo de Valencia Ramón Despont le otorga su nuevo cometido de procurar limosna a los necesitados, con la entrega de “cinch diners” a las personas que allí acudían. Pocos años después fijó su sede en la casa de Bernat Desclapers, junto a la Catedral, siendo conocida como la Almoina de la Seu.

El edificio alternó sus funciones con otros cometidos, como el docente para los eclesiásticos, así como lugar de cárcel a partir del siglo XVII y hasta el XVIII para quienes gozaban de inmunidad por parte del Cabildo, siendo derribado en el XIX para la construcción de nuevos edificios con muy poca vida, toda vez que ya en el siglo XX y en lento proceso, se optó por los derribos para proceder al estudio del subsuelo por su lugar primigenio. 

Tras muchos años de excavaciones y su estudio, se convirtió la zona en el Museo Arqueológico de la Almoina.
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