domingo, 19 de abril de 2015

BLASCO IBAÑEZ, REBELDE

1933 llegada resto blasco ibañez 
Fuente: Biblioteca Valenciana

El 29 de octubre de 1933 los restos de Vicente Blasco Ibáñez llegaron por mar a Valencia desde Menton, donde había pasado los últimos años de su vida. La figura universal que desde sus juveniles años, los de las protestas callejeras por su afán rebelde, habían forjado su carácter revolucionario, sin embargo, y tras su éxito literario, había mutado hacia el aburguesamiento, puesto en evidencia en su vuelta al mundo donde en el Lejano Oriente fue llevado en parihuelas. Cinco años después de su muerte llegaba su cuerpo a la última morada, ya en tiempos republicanos cuyo régimen añoraba.

Desde el puerto y a hombros del pueblo fue recibido en clamor de multitud.

Vemos en la foto el gran recibimiento, documentado en numerosas fotos a lo largo del trayecto, y al mismo tiempo y en su utilidad, observamos un grupo de casas en la margen izquierda del río.

El cortejo fúnebre había cruzado el río a través de un nuevo puente (el de Aragón inaugurado en el mismo año) y avanza por el llano del Remedio hacia la calle Colón en su destino a la Lonja de la Seda. La concurrencia se agrupa en masa y eleva su extensión por el puente del Mar (que se había convertido en peatonal y por su elevación, útil tribuna) en el que se iban a instalar unos escalones de piedra diseñados por Francisco J. Goerlich, en un proyecto integral que incidía en ambos márgenes del Turia.

En su consecuencia, el conjunto de casas, desaparecerían por la ampliación de la Alameda. Con ello, se cumplía uno de los deseos del provocador Blasco Ibáñez quien en 1901 y entre otras demandas urbanas del mismo corte, decía en su periódico “El Pueblo”:

“Hay que derribar casas para abrir nuevas vías.” 

De haber pensado en ello la autoridad municipal, la comitiva hubiese dirigido el rumbo por la calle de la Paz. 
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