martes, 3 de junio de 2014

CASA CALABUIG, EL RELAJO DEL MAR

1930 avda puerto

1930 – Habían finalizado los felices años veinte y una nueva década de temores ocupaban las portadas de la prensa. El crack del veintinueve había cruzado el océano y su reflujo impactaba en el antiguo mundo, como un ajuste de viejas cuentas que nunca habían quedado saldadas. Pese a ello, el puerto de Valencia vivía entonces sus mejores años y el oro de nuestra huerta salía de la dársena con la garantía de sus dulces quilates. En el final de la avenida del puerto la brisa y el salitre se embelesan para entrar en Casa Calabuig donde el bocadillo de calamares, las sardinas fritas y el “barrechat” de cazalla y mistela, de un trago al gaznate, dejan su impronta con nuevos bríos. Al vinatero que con su tonel trasiega su mercancía, y junto a los tranvías y demás carros  -entre peatones de paso ligero al mismo tiempo- llega, cual olla en ebullición bajo los tinglados del puerto, el vapor portuario que se desprende a escasos pasos. Del recién estrenado templete de Telefónica surgen mensajes a ultramar y Santa María del Mar recibe la rogativa de la mujer en auxilio de su esposo que lucha en alta mar por el rancho de su jornal. Brisa, salitre y tumulto, y el Faro espera las horas de la noche. 

Casa Calabuig, el relajo del mar.

2 comentarios:

Gregorio dijo...

Muy bonita la foto de esa zona de la avenida del Puerto, es una lástima que algunas partes del puerto, como la escalera Real , hayan desaparecido , pero creo que el Puerro ha sido es y seguirá siendo muy importante para la ciudad. Como siempre un. Post muy interesante. Buen día y un abrazo. Gregorio

Julio Cob dijo...

Gregorio, el puerto, la vieja dársena, siempre fue un lugar entrañable. Y digo fue, porque ahora es otra cosa, de acuerdo con la modernidad, sí, pero ya no entrañable.
Un abrazo

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