domingo, 6 de octubre de 2013

¡ADIOS, LABRADORA!


Adios, labradora

Años 50 - ¿Dónde estás, labradora, que no te veo? Y que ya no te veré más. Durante más de cien años has presidido desde tu alto palco y con tus casi tres metros de altura, el ir y devenir de la plaza del Mercado de Valencia. Aquellos entoldados y bulliciosos puestos donde se vendían las recién cogidas verduras de las cercanas huertas. Aquellos ruidosos y aglomerados tranvías que veloces pasaban a tus pies, siempre al lado de aquella tienda de cachirulos de Amérigo que a forma de cortina, en la cercana Pascua, te abanicaban suavemente con fresca brisa. Te llegaba el aroma de aquel cercano café, el Café Valenciano, de donde venían gentes de la no tan cercana Guillem de Castro, sólo para ver a una moza de buen ver que allí trabajaba. Aquella procesión de la Virgen de los Desamparados con su lluvia de pétalos de rosas, o la del Corpus, con sus pesadas e inmanejables rocas tiradas por percherones. Eras vecina de la Hospedería del Pilar y de la Pensión del Comercio. Por tus pies pasaban gentes que venían a Valencia desde la “Estacioneta del Pont de Fusta”. ¡Ay aquél tren! Como paso obligado. ¿Y tantas y tantas cosas? Labradora. Nos quedará tu recuerdo como pedestal, presidiendo tan emblemático lugar de Valencia. Adiós, labradora. 
Texto: Germán Gómez.

5 comentarios:

Tortosa Antiga dijo...

Bones, quina alegia de poder tornar-la a veure! Realment va ser la primera publicitat figurativa de la ciutat de València. En les meves últimes visites a la ciutat vaig veure que ja no estava, sols quedava la base... tota una llàstima, per a l'imaginari col·lectiu de tota la societat. Era un precedent clar dels "maniquies" que ara sempre llueixen als aparadors moderns!

Julio Cob dijo...

Tortosa Antiga, gracias a la fotografía nos queda el recuerdo de una Valencia cuya historia es la nuestra. Es lo que nos enriquece, tener la constancia de la misma.
Saludos.

Gregorio dijo...

Es una lástima que muchos de los,simbolos que para muchas personas significaron algo , vayan desapareciendo , al menos quedara el consuelo de poder contemplar su silueta en una fotografía . Gregorio

Gregorio dijo...

Me ha encantado el comentario del post, seguro que la labradora estará satisfecha. Gregorio

Julio Cob dijo...

Gregorio, y más que contenta: gozosa ella.

Un abrazo

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